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Ubicado en media del parque más grande de la ciudada de Barcelona El Poble Espanyol fue construido el año 1929 con motivo de la Exposición Internacional de la ciudad. Es de los pocos monumentos pertenecientes a una Exposición Internacional que todavía se puede visitar.
Fue concebido como un verdadero “pueblo” en el corazón de Barcelona con una superficie cercana a 49.000 m2. El objetivo fue el de dar una idea de lo que podría ser un “modelo ideal” de pueblo ibérico que reuniera las principales características que todo pueblo peninsular. Se reprodujeron, a escala, 117 edificios, calles y plazas.
La idea fue impulsada por el arquitecto Puig y Cadafalch y después concebido como una unidad de conjunto por los arquitectos Francesc Folguera y Ramón Reventós con la participación del crítico de arte Miquel Utrillo y del pintor Xavier Nogués. Su configuración – un verdadero pueblo con calles y plazas, sin coches y envuelto por la naturaleza que ofrece la montaña de Montjuïc – le ha ayudado ha crear un microcosmos especial que invita a salir de la rutina diaria de la ciudad. Convirtiendolo en un Meseo al aire libre.
Su construcción se realizó en trece meses y, inicialmente, la obra tenía una fecha de caducidad ya que debía durar el mismo tiempo que la Exposición Universal, , seis meses. Pero su éxito urbanístico ha permitido que el Poble haya estado vivo hasta nuestros días. Además de visitar las réplicas de las diferentes casa y plazas de la península, encontramos zonas de venta de artesania, souvenirs y diferentes lugares dedicados a la restauración
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